La salsa más famosa del mundo desde el corazón de Lousiana

La salsa de chile TABASCO® - propiedad de la empresa norteamericana McIlhenny - tiene una historia que no se ve a menudo en nuestros días… ¡Se lleva haciendo de la misma forma desde hace casi un siglo y medio!

La salsa de chile TABASCO® que Edmund McIlhenny creó en 1868 es la misma que se produce hoy. Se elabora con pulpa de chile macerada durante tres años en barrica de roble blanco y luego mezclada con vinagre de alta calidad y una pequeña cantidad de sal de la Isla de Avery. Este proceso único de envejecimiento le otorga una concentración y un grado de sazón incomparables e inconfundibles, que han hecho de TABASCO® la salsa picante más famosa del mundo.

¿Cómo nació la Salsa TABASCO®? LOUSIANA

Situada cerca de la desembocadura del río Missisipi, Nueva Orleáns era a mediados del siglo XIX una de las ciudades más grandes de los Estados Unidos, rebosante de vida social y de cruces culturales entre los criollos descendientes de los colonizadores franceses y españoles y los nuevos "americanos".

Edmund McIlhenny

En 1841 Edmund McIlhenny, americano de cuarta generación de ascendencia escocesa-irlandesa, se instala en esta ciudad y se casa con Mary Eliza Avery, cuya familia era propietaria de minas de sal en la Isla de Avery, situada a 140 millas al oeste de Nueva Orleáns.

Edmund McIlhenny

Cuenta la historia familiar que, antes de la Guerra de la Secesión, Edmund conoció en Nueva Orleáns a un viajero recién llegado de México, un tal "Gleason", quien le dio un manojo de chiles rojos para que condimentara sus comidas. Gran amante de la buena mesa, Edmund decidió plantar parte de los chiles en el jardín de los Avery, para así poder seguir deleitándose con su delicioso sabor - a la vez fino y picante -, el cual añadía atractivo a la monótona comida de aquella época.

Estalla la guerra de secesión

La familia McIlhenny se ve obligada a abandonar la Isla de Avery. Cuando regresa, ya finalizada la guerra, las tierras estaban cubiertas de plantas de chile en flor. Entonces, allá por 1868, Edmund comenzó a experimentar con la elaboración de una salsa picante a partir de estos chiles, hasta que dio con la receta que hoy conocemos.

Gustó tanto a sus familiares y amigos que pronto se empezó a hablar de la "maravillosa salsa de Mr. McIlhenny". Creada en principio sin ningún propósito comercial, las personas próximas a Edmund le animaron a venderla fuera de su círculo. Así, al siguiente año, unos agentes comerciales comenzaron a distribuir unas botellas, con tal éxito que su demanda fue creciendo rápidamente en los miserables años de la posguerra norteamericana. A finales de la década de 1870 Edmund comenzó a exportar la salsa TABASCO® a Europa.

Había nacido así la salsa picante más famosa del mundo.

Hoy la popular e icónica botellita roja se puede encontrar en más de 160 países de los cinco continentes y está etiquetada en más de 22 idiomas.

¿De dónde viene el nombre de TABASCO®?

Los chiles rojos que regalaron a Edmund McIlhenny provenían de la región mexicana de Tabasco, palabra que en lengua náhuatl significa "tierra caliente y húmeda". Esto describe perfectamente el clima de la Isla de Avery, la cual demostró ser perfecta para el cultivo de esta variedad especial de chile picante, por su similitud con la tierra de origen.

Inicialmente Edmund McIlhenny pensó en denominar la salsa con el nombre de Petite Anse, el nombre con que por aquel entonces se conocía a la Isla de Avery, pero como algunos miembros de la familia se opusieron al uso comercial del nombre de la isla, optó por la marca registrada de TABASCO®.

¿Qué es lo que hace a la salsa TABASCO® tan especial y diferente de otras salsas de chile picante?

El sabor y la calidad inconfundibles de la salsa TABASCO® son el resultado del empleo de unos chiles de la máxima calidad y de un proceso de elaboración absolutamente único.

Desde la primera cosecha comercial en 1868, todos los años un miembro de la familia McIlhenny selecciona personalmente las mejores plantas. Las semillas de estas plantas seleccionadas se tratan, secan y almacenan en la isla y en la cámara de un banco local para protegerlas de cualquier desastre que pudiera echar a perder futuras cosechas.

Las semillas se cultivan en invernaderos hasta que se trasplantan los mejores pies a los campos de cultivo. Las jóvenes plantas se van cargando de frutos de chile que van cambiando de color hasta alcanzar el rojo brillante de la madurez. Un miembro de la familia McIlhenny inspecciona personalmente el color y la carne de los chiles para proceder entonces a la recogida manual de la cosecha.

Para mantener la tradición McIlhenny, los chiles deben procesarse a las pocas horas de su recolección. Así, el mismo día en que se recolectan se transportan a la planta de molienda, donde se trituran y se mezclan con una pequeña cantidad de sal de la isla y se meten en barriles de roble blanco.

Procesado y Elaboración

La mezcla se deja fermentar y envejecer durante tres largos años, con el fin de que consiga su sabor y consistencia distintivos, que han hecho de la salsa TABASCO® la salsa de chile más vendida desde 1868. Dado que la primera fase de la fermentación es activa, a las tapas de las barricas se les practica un orificio y se las cubre con sal, dejando así escapar los gases y los jugos de la fermentación, mientras la capa de sal actúa como barrera natural de protección, impidiendo cualquier tipo de contaminación.

Una vez transcurridos los tres años, la mezcla es inspeccionada de manera minuciosa por un miembro de la familia McIlhenny, quien decide si ha alcanzado el punto de madurez adecuado. Se procede entonces a su mezcla con vinagre blanco destilado de alta calidad. La mezcla se remueve con frecuencia durante cuatro semanas, momento en que se criba de pieles y semillas. Una vez se cumplen todas las condiciones, la salsa resultante, merecedora del nombre de la marca, se embotella y etiqueta para su comercialización.